Esperando impaciente y con gran necesidad mis tan
merecidas vacaciones (más para mi cerebro que para mi cuerpo), las 9 horas que corresponden a mi jornada laboral diaria
parecen convertirse en un maxi-kiosco 24hs cada una.
Calculo que un poco por la ansiedad de concluir el año
laboral de una vez y al fin alejar mi mente del estrés que provoca la rutina,
pero también como una forma de empezar el año apropiadamente, fresca como una
lechuga lista para ensalada, después de unas renovadoras vacaciones.
A este verano lo he cargado de tantas expectativas que
espero que el 2013 ponga a los astros de mi lado para poder satisfacerlas a
todas.
La +positive energy+ ya está dentro de mi mochila, sólo
me haría falta buscar un trébol de cuatro hojas por si las dudas.
Es todo por hoy. Necesité manifestar mi adrenalínico
nerviosismo, y que bien me hizo!
Y en este solemne acto, comparto con ustedes mi dulce
espera…

No necesitás un trebol de 4 hojas, por que vos lo sos.
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